Pamplona y sus relojes de sol

Reloj en la catedral de Pamplona (foto de Antonio Rivera)
Reloj en la catedral de Pamplona (foto de Antonio Rivera)

Antes de las señales horarias y antes de los relojes mecánicos, el Sol ayudaba a marcar el tiempo y Pamplona (Navarra, ES) conserva varios ejemplos, al menos seis en marcha, bien orientados y calculados.

El precursor de estos medidores en Occidente fue San Benito, que impulsó entre los monjes de su orden el estudio de la gnomótica para así poder aplicar más ordenadamente su máxima Ora et labora. Como en el resto de las ciudades, su uso cayó en declive en buena parte con la llegada del ferrocarril, del transporte. Su uso generalizado propició que la convención de Estados Unidos de 1884 normalizará los meridianos con los que nos regimos desde entonces. Ya en 1918 se acordaron las zonas horarias y, con un reloj mecánico en la muñeca, pocos miran ya al gnomon (indicador de las horas) del reloj de sol de la catedral, o al de San Nicolás, como ocurría antaño.

En los tres burgos

Pamplona cuenta con relojes de sol en cada uno de los tres burgos de la ciudad. Actualmente, hay en marcha y bien orientados y calculados, al menos seis: en la catedral, en la calle San Nicolás, en la iglesia de San Francisco Javier, en Ermitagaña, en el colegio público Azpilagaña y en el Club de Tenis. Hay uno más en una vivienda particular de la colonia Argaray, pero parece que su función es más ornamental.

Muchos otros desaparecieron con el paso del tiempo, aunque aún quedan vestigios, por ejemplo, en el de una de las torres de la iglesia de San Cernin, nada menos que a 55 metros de altura.

En la última década el estudio y documentación de los relojes de sol en Pamplona ha vivido un importante impulso. Y fue, en buena parte, gracias a Piers Nicholson. Es miembro de la Asociación Británica de Amigos de los Relojes de Sol, pero en 2002 llegó a Pamplona como peregrino hacia Santiago. Igual que hacía en otras ciudades, se dedicó a "buscar" los relojes de sol de la capital. Y encontró al menos cuatro. Un año después, la Asociación de Amigos de la Catedral organizó una conferencia y un recorrido guiado en el que participó el propio Nicholson. Aquella jornada propició el encuentro entre los pamploneses Miguel Ángel Bretos Noáin, Rafael Carrique Iribarne [miembro de la AARS] y Baltasar Soteras Elía (ya fallecido). Un ingeniero de telecomunicaciones, un topógrafo y un médico que unieron sus conocimientos y completaron la curiosa historia de la ciudad y sus mediciones solares, de las presentes y de las que ya desaparecieron. Los dos primeros forman parte de Carpe Diem, una revista digital en internet donde ofrecen una prolija y detallada información de cada uno de los relojes de la ciudad.

Los expertos concluyen que el de la catedral, además del más grande, es el mejor calculado de Pamplona. Y atribuyen el mérito a Santos Ángel de Ochandátegui, arquitecto que ayudó a Ventura Rodríguez en la factura de la fachada de la seo. En verano, este reloj va dos horas, seis minutos y treinta segundos más adelantado que los mecánicos. No es que vaya mal, es que los usos horarios mandan. Esas señales horarias están basadas en la hora de Centro Europa, a 15º de longitud, que es la de Praga, y el Sol alcanza el mediodía en esta ciudad está a una hora, seis minutos y 30 segundos antes que en Pamplona.

 

Noticia de prensa, Diario de Navarra, Pilar Fernández Larrea, 14 de febrero de 2010

Enlaces relacionados

Relojes de sol en Mavarra en esta página web
Fotos de los relojes en esta página web
Supuesta referencia poética de Iribarren al reloj de la catedral en esta página web

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